Pedro Antonio Martín, propietario de Bodegas CONATVS, desvela cómo transformó una recomendación médica para combatir el estrés en el proyecto vitivinícola más ambicioso y premiado de Fuerteventura. A través de la recuperación de variedades canarias ancestrales y una firme apuesta por el enoturismo, la bodega desafía la escasez de agua bajo el suelo volcánico majorero. Una conversación sincera sobre el esfuerzo, el arraigo a la tierra y el sueño de consolidar una Denominación de Origen propia para la isla.
De la hostelería al refugio de la vid
Ángel Sánchez / Las Historias del vino: Bueno, pues aquí estamos con Pedro Antonio Martín, quien nos va a explicar su trayectoria. Además de ser el propietario de Bodegas CONATVS, me imagino que también es viticultor. No soy enólogo, ¿me equivoco? Usted se ha dedicado a la viticultura en la isla, pero viene de otro sector, concretamente de la hostelería en Corralejo y otros lugares, según me han informado. Al final, se lió la manta a la cabeza con la tradición vitivinícola de la isla, que tiene una historia formidable. La primera pregunta que le quiero hacer es: ¿por qué se empeñó en hacer vino en esta isla? Aunque tiene su historia, ¿cuál fue el clic que le hizo cambiar de rumbo?
Pedro Antonio Martín / Bodegas CONATVS: Es verdad que la isla tiene historia, pero estaba completamente abandonada. Solo quedaba algún señor mayor haciendo un poquito de vino en los pueblos, de esa manera tradicional en la que una vez se podía beber y otras veces no. En mi caso, casi empecé por prescripción médica. Trabajaba intensamente en la hostelería, hice una reforma bastante grande, debía mucho dinero y gestionaba un restaurante que luego arrendé a unos empresarios de Santander. Llegó un momento en que el estrés me tenía fatal, así que fui al médico. Él me dijo que lo que tenía que hacer era establecer un horario, dedicarme a otra cosa, dejar el teléfono a un lado y desconectar.
Efectivamente, así empecé. Por las mañanas trabajaba en el restaurante y por las tardes me venía para aquí, a la finca, que me la habían dado mis padres. Empecé a arreglar las paredes de piedra sin ningún pensamiento de comercializar nada. Después, como me gustaba el vino tinto y había viajado bastante al norte de España —los dueños del restaurante eran de Santander y uno de ellos, sobre todo, era muy sibarita con el vino—, me explicaban las características de los viñedos de ladera y otros conceptos. Pensé: «voy a plantar una viña de uva tinta». Fuimos recolectando plantas de las pocas que quedaban en las montañas de Fuerteventura gracias a otros pequeños agricultores, también traje material de otras islas y empecé a plantarlas aquí. El primer año se las comieron las cabras; el segundo año, las ardillas. Al final, hacia el año 2009, la plantación salió adelante. Para el 2014, las parras, que ya tenían entre cinco y seis años, estaban cargadas. Yo ya había plantación previa desde los años 90 con algunas vides que sobrevivían, pero al ver la viña tan cargada me pregunté: «¿y qué hago yo con todo esto ahora?».

El encuentro clave con la enología de vanguardia
Ángel Sánchez / Las Historias del vino: Ahí tuvo la suerte de conocer a Alberto González, el renombrado enólogo que, aunque es gomero, vive en Lanzarote y asesoraba en ese momento a varias bodegas, incluso en la Ribeira Sacra, además de Rubicón en Lanzarote y alguna otra en Las Palmas. Luego lo conoció por casualidad en su restaurante. ¿Ahí es donde surgió previamente lo de la viña a nivel de recolección de esas parras escondidas en los barrancos, o fue anterior o posterior a ese encuentro con el enólogo?
Pedro Antonio Martín / Bodegas CONATVS: Lo de ir por los montes buscando viñas y oyendo hablar de las más antiguas fue posterior a conocer al enólogo. Lo conocí en el restaurante y después vino a dar unas charlas para crear una asociación con los pocos viticultores que había. Posteriormente, el Cabildo lo contrató e hicimos varios cursos. Ahí nos repitió hasta la saciedad que había que buscar las viñas más antiguas que estuvieran abandonadas por los montes. Él fue uno de los que descubrió la majorera, una viña única que tenemos. Fue a partir del contacto con él; él fue quien nos inició y nos metió en la cabeza la idea de recuperar todo el patrimonio vitícola que teníamos. A partir de esa reunión para hacer la asociación, hablé con él, vino a la finca y, en pocas palabras, me planteó un dilema: me preguntó si quería hacer vino solo para los amigos o si quería montar una bodega en condiciones para el turismo y elaborar grandes vinos. Me dijo: «Si tú lo que quieres es hacer vino para los amigos, yo no soy tu hombre; ahora, si quieres hacer una bodega de verdad y buen vino, sí». Sin pensarlo mucho, como hago las cosas muchas veces, ni calcular lo que podía costar, le dije que adelante. Ese mismo año construimos una bodeguita pequeña donde había una estructura vieja que usábamos como almacén para el campo. En la campaña de 2014-2015 hicimos nuestra primera vinificación.
Ángel Sánchez / Las Historias del vino: El primer CONATVS se elaboró ahí, el que tiene usted en la foto de la pared, ¿verdad?
Pedro Antonio Martín / Bodegas CONATVS: Sí, el primer vino lo elaboramos exclusivamente en un tanque de plástico. Lo prensamos de forma manual, siguiendo todo el proceso básico, y sacamos entre 400 y 500 litros. Ese fue el inicio de todo, con muchísimo trabajo porque las instalaciones eran muy pequeñas. Los años siguientes fueron iguales y pasamos bastantes dificultades.
La consolidación en el año 2026 y el reto del enoturismo
Ángel Sánchez / Las Historias del vino: Desde ese inicio, Pedro Antonio, hasta la actualidad, en este año 2026 en el que nos encontramos, atravesando un invierno un poco atípico en la isla, usted cuenta ya con una bodega subterránea preciosa bajo suelo volcánico. Ya está totalmente en serio, elaborando una gama amplia de vinos y recibiendo premios a nivel nacional e internacional. ¿Cómo fue todo ese proceso? Me imagino que irían de la mano con su enólogo.

Pedro Antonio Martín / Bodegas CONATVS: Los primeros años transcurrieron sin pensar en crecer demasiado. Sin embargo, llegó un punto en el que me di cuenta de que o íbamos hacia adelante o desaparecíamos; no había otra opción. Este es un mundo muy costoso en todos los sentidos. Elaborar un poco de vino en condiciones ya exige una inversión muy alta. Producir poca cantidad y no tener relación directa con el turismo en Fuerteventura es tener las horas contadas.
Ángel Sánchez / Las Historias del vino: ¿Qué volumen está produciendo actualmente?
Pedro Antonio Martín / Bodegas CONATVS: Ahora mismo estamos entre las 14.000 y 15.000 botellas. Mi objetivo óptimo es llegar a unas 30.000 botellas, no quiero ir más allá. Quiero tener la producción suficiente para cubrir las visitas guiadas, atender a la gente que viene a la bodega y servir a cuatro o cinco restaurantes importantes.
Ángel Sánchez / Las Historias del vino: ¿Le piden vino algunos clientes de fuera de las islas una vez que lo han conocido aquí?
Pedro Antonio Martín / Bodegas CONATVS: Sí, continuamente. Hace poco mandamos a Madrid dos botellas de Baboso Negro que nos pidió una señora que lo había probado aquí. A la gente le está gustando mucho el producto y la bodega. Pero el proceso en sí, cuando me di cuenta de que con la estructura pequeña no podía subsistir y que este mundo me envolvía cada vez más, me llevó a echarme las manos a la cabeza. Es una inversión impresionante y, para mi nivel adquisitivo, representaba una exageración.
Ángel Sánchez / Las Historias del vino: Se había metido usted en otro jardín después de salir del restaurante. Cualquiera que no tenga ese punto de locura apasionada no realiza esta inversión sin un estudio económico estricto, arriesgándolo todo al todo por el todo.
Pedro Antonio Martín / Bodegas CONATVS: Me he visto muy apurado, nuevamente con mucho estrés. Con la experiencia acumulada intento relajarme e ir mucho más tranquilo, pero no es lo mismo deber mucho dinero a los 30 o 40 años, incluso a los 50, que cuando ya tienes 60. Ha sido una apuesta muy arriesgada, pero la verdad es que está saliendo bien. Está viniendo mucho público y quedan encantados; compran vino, disfrutan de la comida que ofrecemos en la terraza y se relajan en el lugar.
Ángel Sánchez / Las Historias del vino: El turismo enológico le está ayudando lógicamente de manera definitiva. Es la clave.
Pedro Antonio Martín / Bodegas CONATVS: Totalmente. En Fuerteventura, vendiendo solo cuatro botellas de vino de forma local no vas a subsistir; o implicas al turismo o incorporas eventos. Estamos empezando con la organización de eventos y bodas. Hemos hablado con turoperadores que trabajan a un año vista, por lo que estamos asentando y confirmando bien la estructura de lo que queremos ofrecer. Creo que va bien encaminado y mejorando cada día. Contamos con un equipo muy comprometido con el proyecto, lo que me permite buscar más tranquilidad mientras seguimos avanzando.
Singularidad de las variedades canarias y resistencia volcánica
Ángel Sánchez / Las Historias del vino: Vamos a hablar de las uvas de Canarias y de sus vinos. Canarias es una región con una larguísima historia vitivinícola y una variedad de uvas impresionante. Esto es fruto, por un lado, de la fortuna de que la filoxera nunca pudo atacar a las islas debido al tipo de suelos arenosos y volcánicos, y por otro, al aislamiento atlántico. Posee una riqueza ampelográfica tremenda y una historia comercial muy importante; los Canary Sack fueron vinos esenciales en el comercio internacional mucho antes que los de Jerez, coincidiendo con la época en que el Madeira era muy famoso en Inglaterra. Ustedes han recuperado parte de esas uvas locales y de otras islas del archipiélago. ¿Con qué variedades trabajan actualmente en sus vinos?
Pedro Antonio Martín / Bodegas CONATVS: En la finca de la bodega, y en otras tres fincas que gestionamos, tenemos una representación de casi todas las islas. Lo hicimos así para evaluar cuáles se adaptaban mejor a las condiciones específicas de Fuerteventura, porque no todas se comportan igual. La Malvasía Volcánica sabemos que funciona porque está al lado, en Lanzarote. No obstante, el terreno es diferente; allí tienen el picón (lapilli) del volcán que retiene la humedad y ayuda a la planta aunque llueva poco. Aquí en Fuerteventura lo que tenemos es mucha tierra, más que en ninguna otra isla, lo que aporta un carácter especial. El suelo es excelente, pero el gran problema que afrontamos es la falta crónica de agua. Estamos luchando con ello; de momento dependemos del agua potable para el riego, a no ser que venga un año de lluvias como este, que estamos de enhorabuena y, si sigue así, no tendremos problemas.

Ángel Sánchez / Las Historias del vino: Cuéntenos un poco sobre la composición de los vinos que elaboran, como el monovarietal de Baboso Negro.
Pedro Antonio Martín / Bodegas CONATVS: El Baboso Negro procede originalmente de la isla de El Hierro. Es una uva que elaborada como monovarietal da un vino impresionante, con un potencial enorme, aunque es sumamente delicada y difícil de vinificar porque exige vendimiarla en el momento exacto. Nosotros la tenemos plantada en la finca del Valle, en el centro de la isla, a casi 500 metros de altitud, donde se está adaptando muy bien. Estamos logrando un Baboso Negro bastante correcto para los años que llevamos. Son viñas de apenas 10 años; cuando esta viña tenga 20 años, vamos a sacar unos vinos extraordinarios.
El segundo vino tinto lo elaboramos con Tintilla (conocida en otras zonas como Castellana Negra u Hoja Moral, vinculada al Listán Prieto pero con clones diferenciados locales) y con Vijariego Negro, que también procede de El Hierro. La Vijariego Negro es una uva magnífica que aporta la acidez y el cuerpo que a veces les falta a otras variedades del entorno, ya que alcanza un buen grado alcohólico, mientras que la Tintilla aporta frescura y notas aromáticas.
En cuanto a los blancos, elaboramos el Irán Blanco —bautizado así porque se concibió el mismo año en que nació mi hijo—. Lo hacemos con Malvasía Volcánica, Vijariego Blanco (Diego) y Listán Blanco. Actualmente le estamos incorporando también Verdello Criollo, que es una uva famosa de La Palma, y creo que la mezcla está resultando fantástica. Finalmente está el rosado, elaborado con Listán Prieto, que procede de las parras más antiguas que conocemos asentadas en Fuerteventura. Este vino rosado funciona de maravilla con el público europeo; es ligero, fresco y este año hemos tenido que retirarlo de la carta de visitas guiadas porque nos queda muy poca existencias hasta que embotellemos la siguiente cosecha. Estas son las variedades que mejor resultado nos están dando.
El ciclo de la vid majorera y el regreso a la viticultura tradicional
Ángel Sánchez / Las Historias del vino: Hábleme del ciclo de la vid y de la vendimia en Fuerteventura, lógicamente condicionados por un clima templado durante casi todo el año.
Pedro Antonio Martín / Bodegas CONATVS: El ciclo aquí suele adelantarse bastante. El año pasado empezamos a podar a finales de diciembre y principios de enero. Este año ha venido mucho más frío y con más lluvias, por lo que empezaremos la poda hacia finales de enero o principios de febrero. Los tiempos dependen mucho de la meteorología de cada campaña. Llevamos años donde el invierno apenas se diferenciaba del verano durante el día, con temperaturas de 28 a 30 grados, aunque afortunadamente las noches refrescan bastante y eso salva a la planta. Al recibir tantas horas de sol, la vendimia de las variedades blancas la podemos iniciar perfectamente a mediados o finales de julio, según la intensidad del calor. Los tintos, como la Vijariego Negro o la Tintilla, son más tardíos y se van hacia finales de agosto o principios de septiembre. Buscando mantener la acidez, tanto la uva Diego como la Vijariego Negro las vendimiamos con un punto de madurez más verde para que aporten esa frescura necesaria al ensamblaje. Mientras que en la península o en zonas altas de Tenerife y Gran Canaria la vendimia empieza en septiembre, aquí a finales de agosto prácticamente ya hemos terminado de recoger la uva.
Debido a estas condiciones de fuerte insolación y, sobre todo, al viento constante de la isla, hemos cambiado la estrategia de cultivo. Inicialmente plantamos en espaldera, pero nos dimos cuenta de que el sol y el viento castigaban demasiado a la planta. Nuestros antepasados las cultivaban en vaso bajo, protegidas. Por eso estamos volviendo a la conducción tradicional en vaso y rastreras, para defender la viña de los elementos.
El futuro del sector y la necesidad de infraestructuras a largo plazo
Ángel Sánchez / Las Historias del vino: Usted está siendo un pionero en la isla, no solo recuperando variedades e identificando esas parras viejas escondidas en los barrancos, sino actuando como la locomotora del sector frente a otras pequeñas bodegas que están arrancando. Además, tengo entendido que ha sido uno de los precursores en la búsqueda de una regulación propia para Fuerteventura. ¿Cuál es la situación actual respecto a la Denominación de Origen?
Pedro Antonio Martín / Bodegas CONATVS: Actualmente no existe una Denominación de Origen propia para Fuerteventura. Estamos luchando y dando los pasos necesarios para conseguirla en el futuro. A través de la asociación, el primer objetivo es lograr el reconocimiento oficial y la caracterización de la variedad majorera ante el Gobierno de Canarias para que sea un material certificable. Paralelamente, estamos aconsejando a los viticultores de la isla que se inscriban en la D.O. Islas Canarias para ir haciendo el recorrido legal y administrativo necesario. No es un proceso fácil; hay que recorrer un camino largo, hacer las cosas bien y demostrar consistencia con buenos vinos. Ya hay pequeñas bodeguitas en la isla que están elaborando vinos de calidad; la mayoría hace exclusivamente blanco. Nosotros somos los únicos actualmente que elaboramos una línea completa que incluye tintos y rosados. Lo positivo es que hay gente animándose, a pesar de ser un sector sumamente costoso.
Ángel Sánchez / Las Historias del vino: Desde que dejó de estar en el día a día del restaurante de Corralejo han pasado ya unos cuantos años orientados plenamente a este proyecto. Cuando mira hacia atrás y recuerda aquel primer vino de tanque de plástico, debe ser emocionante ver el camino recorrido.
Pedro Antonio Martín / Bodegas CONATVS: Es muy emocionante. Sentir que plantas algo en la tierra, lo recoges con tus manos, lo procesas y ves el resultado es algo impresionante que me conmueve profundamente. Tuvieron que pasar seis o siete años de cosechas de prueba antes de ver ese primer vino comercializado de manera formal. Al principio, mi familia y todo el mundo pensaba que estaba loco. En Fuerteventura la respuesta habitual era que aquí no se hacía vino, nadie imaginaba un proyecto a este nivel profesional. Por eso siempre insisto en reconocer el mérito de los pequeños agricultores que mantuvieron vivas las viñas viejas en los rincones de la isla; ellos preservaron el patrimonio y transmitieron ese conocimiento.
Ángel Sánchez / Las Historias del vino: ¿Tiene garantizado el relevo generacional en la bodega?
Pedro Antonio Martín / Bodegas CONATVS: Tengo dos hijos mayores que veo difícil que sigan el camino: uno vive en Barcelona trabajando como ingeniero de Obras Públicas y el otro en Londres dedicado a la psicología. Nunca se sabe, pero parece complicado. Mi esperanza está en el más pequeño, a ver si le pica el gusanillo y estudia algo relacionado con el sector vitivinícola y el campo. Vamos a ver si hay suerte.
Ángel Sánchez / Las Historias del vino: Para finalizar, ¿qué apoyos institucionales considera que le faltan al sector agrícola en Fuerteventura para consolidar estos proyectos?
Pedro Antonio Martín / Bodegas CONATVS: Lo que echo de menos en la clase política es que crean de verdad en los proyectos a largo plazo, y no solo en planes diseñados para la duración de una legislatura de cuatro años. Se necesitan proyectos estructurales, como un plan integral de agua agrícola a largo plazo. Eso nos daría seguridad y animaría a la gente a plantar, porque actualmente sufrimos una incertidumbre constante con el agua: no sabemos cuánto nos va a costar o si dispondremos de caudal suficiente la próxima campaña. Arriesgas mucho capital y, si viene un año de sequía extrema sin infraestructura de riego, pierdes la cosecha. Países como Israel, con condiciones desérticas severas, han desarrollado una viticultura y una agricultura punteras porque han invertido con firmeza en tecnología hídrica. Eso es lo que hace falta aquí: gestionar mirando al futuro de la isla y no buscando el aplauso inmediato.
También a nivel administrativo considero que se debería facilitar y agilizar la documentación para los proyectos que generan valor y diversifican la economía de la isla, en lugar de centrarse tanto en la fiscalización y la presión burocrática. Fuerteventura ofrece excelentes playas, pero necesitamos ofrecer alternativas culturales y enogastronómicas de nivel para los días en que el clima no acompaña. El nombre de la bodega, CONATVS, lo elegimos mi mujer y yo buscando un concepto que reflejara el esfuerzo; descubrimos este término en latín que significa precisamente eso: el ímpetu, el esfuerzo y la fuerza del inicio, y le añadimos la «V» en honor al vino. Refleja perfectamente nuestra filosofía.







